Una vida nunca se apaga si siempre dio luz a su alrededor. Hay múltiples formas de lograrlo, de iluminar el camino de otros. Con amor, pasión por lo que se hace y poniéndole el oído a los demás. También cuando se enseña, se elige una historia que merece contarse, se lucha por ella y se transmiten valores. Soledad Navarro -Sol para quienes la conocimos de cerca-, representaba todo eso y mucho más. Tuvo una muerte trágica el 1° de enero por un choque frontal con un camión. Su compañero, el médico Pedro Billordo y Lupe, la pequeña hijita de ambos también fallecieron. Una familia completa.