Con determinación y corazón, Mirta se enfrentó a un desafío de 50 kilómetros en terrenos imponentes, dejando huella en cada paso y demostrando que los límites están para ser superados.

«Podías elegir entre varias distancias, 100 km, 70 km, 50 km, 25 km y 10 km. Yo me anoté en 50 km, la carrera larga desde Cruzpata a unos kilómetros de Cuzco, largamos desde los 3600 mts y tuvimos 2800 de desnivel acumulado, llegamos a los 4600 mts aproximadamente», relata emocionada Mirta, recordando el inicio de esta aventura.

El desafío no solo era físico, sino también una inmersión en la cultura y la historia de la región. «El día que nos tocó fue muy bueno, fresco temprano pero luego el sol estaba fuerte, finalizábamos en Ollantaytambo. Los paisajes eran imponentes, pasamos por sitios arqueológicos y sagrados», comparte Mirta, destacando la riqueza del entorno que los acompañó en cada kilómetro recorrido.

La competencia no solo fue una prueba personal, sino también un encuentro con corredores de diferentes partes del mundo. «Éramos en total unos 300 participantes, siendo las distancias de 25 km y 10 km las que más inscriptos tuvieron. En nuestra distancia, 50 km, éramos unos 50 participantes y hubo corredores de varios países: México, Brasil, España, Panamá, Chile y de Argentina éramos 4 mujeres», relata Mirta, resaltando la diversidad y la camaradería que se vivió entre los corredores.

Para Mirta, el trail running no es solo una pasión, sino también un camino de superación y crecimiento personal. «Soy oriunda de Merlo, al igual que mis padres y abuelos. Estudié arte en el Centro Polivalente de Arte y trabajo en La Soñada Cabañas y Spa. El año pasado me recibí de Guía de Senderos en la Universidad de los Comechingones», comparte Mirta, revelando su trayectoria y su conexión con la naturaleza desde diferentes ámbitos.

Su historia en el trail running comenzó en 2011, cuando el deporte se convirtió en su forma de vida. «Comencé en lo que es trail haciendo spinning y un poco de gimnasio. Gracias a Gustavo Romero, nuestro profe en el Z gym, comencé a trotar y a participar en carreras de montaña en Córdoba. De a poco fui ampliando mis horizontes, participando en diferentes distancias y provincias, pero las carreras ultras, a partir de 42 km, son las que realmente me apasionan», revela Mirta, mostrando su determinación y amor por los desafíos.

En cada kilómetro recorrido, en cada paso dado en terrenos exigentes, Mirta Ceballos lleva consigo una historia de esfuerzo, pasión y superación. Su participación en el Machu Picchu Trail es solo una página más en su libro de experiencias inolvidables, demostrando que los sueños se cumplen con valentía y perseverancia.