La fiscalía parisina, luego de una investigación exhaustiva, ha confirmado la acusación de asesinato premeditado, destacando la brutalidad y el carácter deliberado del ataque que terminó con la vida del argentino, una figura respetada y querida en el rugby internacional.

La madrugada del 19 de marzo de 2022, Aramburu y su amigo Shaun Hegarty disfrutaban de la noche en el bar Le Mabillon, en el bulevar Saint-Germain, cuando se produjo un altercado con Le Priol y Bouvier. El incidente escaló rápidamente, y al salir del bar, Aramburu fue perseguido por los dos activistas en un vehículo, quienes lo interceptaron y le dispararon en dos escenas distintas, dejando al ex jugador sin posibilidades de defensa. Según el informe forense, Aramburu fue impactado por varios proyectiles, y la fiscalía enfatizó que los disparos en su mayoría fueron recibidos de espaldas, subrayando la premeditación en el ataque.

Le Priol, ex comando de la marina y miembro del disuelto movimiento de extrema derecha Groupe Union Défense (GUD), fue arrestado en Hungría mientras intentaba huir a Ucrania, mientras que Bouvier fue capturado en Sarthe, Francia. Ambos ya contaban con antecedentes penales, incluyendo una condena por una agresión violenta en 2015. Sin embargo, en esta ocasión, los detalles sobre la naturaleza del crimen y las circunstancias en que fue ejecutado han generado una gran atención pública, y el juicio se anticipa como uno de alto perfil.

Durante la instrucción, los acusados han presentado versiones contradictorias. Le Priol alega que actuó en defensa propia, mientras que Bouvier sostiene que su intención no era asesinar, afirmando que disparó “disuasoriamente” hacia el suelo. Estas justificaciones serán objeto de escrutinio judicial, y los jueces tendrán la tarea de discernir el grado de intencionalidad y planificación que hubo en el crimen, un aspecto crucial en el caso dada la relevancia pública y las implicancias políticas del contexto de violencia ultraderechista en Francia.

Aramburu, recordado por su carrera internacional en el rugby y su espíritu deportivo, había hecho de Francia su segundo hogar tras su retiro. Fue pieza fundamental en clubes como Biarritz, Perpignan y Dax, y representó a Argentina en 22 ocasiones, donde su compromiso y habilidad le granjearon el respeto y admiración de colegas y aficionados. Su trágica partida sigue resonando en la comunidad deportiva y es una herida abierta tanto para el rugby argentino como para quienes compartieron momentos con él en el campo y fuera de él.

Este juicio, que recién comienza, representa no solo un proceso judicial, sino también una reivindicación de los valores de respeto y camaradería que Aramburu promovió en vida. La comunidad del rugby, de Francia a Argentina, espera que se haga justicia y que el recuerdo de Federico Martín Aramburu siga inspirando a futuras generaciones de deportistas.