A menos de un año del inicio del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, la Selección Argentina sigue de cerca los movimientos de sus futbolistas en el mercado de pases. El objetivo de varios de los habituales convocados por Lionel Scaloni fue claro: encontrar mayor rodaje y sostener un nivel competitivo de cara a la defensa del título mundial.
Entre los pases más resonantes aparece el regreso de Leandro Paredes a Boca Juniors, luego de su etapa en la Roma. También sorprendió la mudanza de Rodrigo De Paul al Inter Miami, donde compartirá plantel con Lionel Messi, y la llegada de Alejandro Garnacho al Chelsea, tras quedar relegado en el Manchester United.
El Atlético Madrid, mientras tanto, perdió a De Paul y a Ángel Correa —presentado como refuerzo estelar de Tigres en México— pero sumó al ex Lyon Thiago Almada. Otro fichaje de impacto fue el del juvenil Franco Mastantuono, que con apenas 17 años pasó de River Plate al Real Madrid, confirmando su proyección internacional.
En la lista de transferencias también figuran Facundo Medina al Olympique de Marsella, Walter Benítez al Crystal Palace, Enzo Barrenechea al Benfica, Ezequiel Fernández y Claudio “Diablito” Echeverri al Bayer Leverkusen, y Valentín Carboni cedido al Genoa.
Entre los que todavía tienen futuro incierto están Emiliano “Dibu” Martínez, vinculado al Manchester United, Cuti Romero, sondeado por Atlético Madrid, y Nahuel Molina, en la mira de la Juventus.
Más allá de los cambios, la base campeona del mundo —con Messi, Lautaro, Julián Álvarez, Enzo Fernández y Mac Allister— continúa firme en sus clubes, lo que le da a Scaloni un núcleo de estabilidad mientras algunos nombres buscan nuevos desafíos en Europa y América.
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