Por Juan Pinto – Comunicarte San Luis

River Plate confirmó el inicio de un proyecto que no solo ampliará su capacidad a 101.000 espectadores, sino que también le dará al estadio un perfil acorde a los grandes escenarios del deporte internacional. No es solo una obra: es una declaración de intención.

La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo entiende que el club ya no compite únicamente en la tabla de posiciones, sino también en el terreno de la infraestructura. Desde 2020, el Monumental dejó de ser un símbolo estático para convertirse en un laboratorio continuo de modernización: rebaja del campo, césped híbrido, drenajes de última generación, nuevos accesos, anillo 360 y un aforo que lo posicionó como el estadio más grande de Sudamérica. Ahora, River va por la versión “definitiva”.

Un techo que cambia la conversación

El nuevo paso incluye un techo integral y una bandeja perimetral que abrazará el estadio. No es un lujo arquitectónico: es una herramienta estratégica.


Con la cobertura, River reducirá gastos estructurales, ampliará la oferta para eventos, mejorará la acústica y sumará más de 16.000 butacas destinadas exclusivamente a socios, reforzando su identidad como asociación civil.

El diseño quedó en manos de Schlaich Bergermann Partner (SBP), la empresa que intervino en el Tottenham, el Allianz Arena, el Maracaná y el Santiago Bernabéu. La elección no es casual: River pretende que el Monumental sea un estadio de referencia y no solo un gigante latinoamericano.

Financiamiento sin tocar el fútbol

La obra tendrá un costo superior a los 100 millones de dólares, y tal como aclaró el club, será financiada con un crédito internacional y un acuerdo comercial que incluye el naming del estadio por 10 años. La dirigencia asegura que el proyecto no interferirá con el presupuesto del plantel profesional ni con la vida operativa del club.

Durante los 36 meses de trabajo, River prevé afectar apenas tres partidos como local, una maniobra que busca evitar que la transformación perjudique la competencia deportiva.

Un límite deliberado

Aunque el estadio será casi totalmente techado, no estará cerrado al 100%. El club, siguiendo recomendaciones técnicas internacionales, decidió permitir el ingreso natural de luz solar para no comprometer el rendimiento del césped. Una lección aprendida de otros estadios que padecieron la sombra total.

Un Monumental para la próxima generación

La obra no solo aumentará la capacidad a 101 mil personas: consolidará un modelo que combina pertenencia, inversión inteligente y visión de futuro. Las nuevas butacas rojas y blancas dibujarán una bandera eterna en altura, un símbolo que pretende unir tradición y modernidad en una misma estructura.

El Monumental que viene no es el que River imaginó hace décadas. Es el que necesita para competir en un fútbol global donde la infraestructura es tanto un activo deportivo como un mensaje de poder institucional.
Y esta vez, el mensaje es claro: River quiere estar entre los grandes del mundo también fuera del campo de juego.