También instala un clima de examen permanente para la dirigencia de Juan Román Riquelme, que transita su última gran oportunidad internacional al frente de la institución.
A las 15:30, el plantel profesional se reunirá en el predio de Ezeiza para el primer día de pretemporada bajo las órdenes de Claudio Úbeda, el elegido para ocupar el rol más complejo del fútbol argentino: dirigir a Boca en un año donde cada resultado tendrá una lectura deportiva… y otra electoral.
Será una jornada más administrativa que física: estudios médicos, controles de rutina y el primer cara a cara con un cuerpo técnico que llega con la misión de devolver competitividad inmediata. Por la noche quedarán concentrados. El trabajo fuerte comenzará entre sábado y domingo, y desde el lunes 5 arrancarán los dobles turnos.
Un plantel que cambia de piel
Tres salidas ya están confirmadas —Cristian Lema, Frank Fabra e Ignacio Miramón— y representan algo más que nombres: hablan de la necesidad de un recambio profundo para afrontar una temporada que incluirá cuatro frentes (Apertura, Clausura, Copa Argentina y Libertadores).
En paralelo, el club decidió elevar de golpe a cuatro juveniles campeones de Reserva: Dylan Gorosito, Santiago Zampieri, Tomás Aranda y Leonel Flores. No es un gesto menor: Riquelme insiste en que Boca debe sostener su identidad de cantera, incluso en años de máxima presión.
Mientras tanto, los veinte futbolistas que regresaron de préstamos trabajarán por separado. No entran en los planes de Úbeda. Varios buscarán nuevo destino y otros podrían ser moneda de recambio en el mercado. Allí figuran nombres como Weigandt, Ramírez, Maroni, Orsini y Briasco, entre otros.

El calendario que define todo
El inicio del Apertura 2026 ya tiene fecha: domingo 25 de enero ante Deportivo Riestra, en la Bombonera. Luego llegarán 11 partidos más antes del debut en la Libertadores, cuyo sorteo será en marzo.
El Superclásico en el Monumental está pautado para el 19 de abril, un detalle que siempre condiciona el termómetro xeneize. Y la Copa Argentina comenzará ante Gimnasia de Chivilcoy.
Boca será cabeza de serie en la Libertadores, compartiendo ese privilegio con gigantes del continente como Flamengo, Palmeiras y Peñarol. Es el único “grande” argentino en el torneo, un dato que alimenta expectativas y también presión.
Un mercado que se mueve entre necesidad y estrategia
El principal objetivo es Marino Hinestroza, extremo colombiano de 23 años, por el que Boca está dispuesto a pagar USD 5 millones. Es el único refuerzo en “estado avanzado”.
En la defensa, siguen conversaciones por Gastón Hernández, mientras que en ataque Boca analiza la propuesta para incorporar a Alexis Cuello por una cifra entre 3 y 4 millones de dólares.
Lo demás es exploración:
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Pablo Vegetti y Chimy Ávila están en carpeta, pero sin gestiones iniciadas.
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Santiago Ascacíbar no es prioridad.
El gran anhelo, sin embargo, tiene nombre propio: Paulo Dybala. El club no hizo ofertas ahora, pero todos en el mundo Boca saben que junio podría abrir una chance real si el cordobés queda libre. Sería el movimiento decisivo para una hipotética fase final de la Libertadores.

Posibles ventas y equilibrio interno
Hay tres jugadores con chances de emigrar: Milton Delgado, Williams Alarcón y el Changuito Zeballos, quienes recibieron consultas del exterior. Boca no descarta negociarlos, aunque el objetivo es no desarmar la estructura principal del plantel.
La Séptima como horizonte político
El proyecto 2026 se construye alrededor de un objetivo que, más que deportivo, es emocional: la Séptima Libertadores. Riquelme —campeón en 2000, 2001 y 2007— carga con dos finales perdidas como dirigente (2012 y 2023) y sabe que este año puede definir su legado.
El equipo de Úbeda arranca hoy una pretemporada que no será una más, sino el primer paso de un calendario que podría reescribir la historia o agotar la paciencia. Boca comienza a transitar un año que no sólo exige fútbol: exige convicción.
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