La histórica consagración ante Marruecos en la final de la Copa Africana de Naciones 2026 desató no solo una celebración multitudinaria, sino también una premiación estatal pocas veces vista.
El presidente Bassirou-Diomaye Faye no escatimó gestos:
cada integrante del plantel recibió parcelas de 1.500 m² en la exclusiva Petite-Côte, una de las zonas costeras más deseadas al sur de Dakar, además de 75 millones de francos CFA (USD 134.000) por cabeza.
En África, un homenaje así no solo premia el deporte: reconfigura el lugar simbólico de los jugadores dentro de la sociedad.
🏅 Tierra, dinero y un título que cambió la narrativa africana
En una ceremonia cargada de emoción en el Palacio de la República, Faye destacó que no solo los futbolistas fueron beneficiados.
Dirigentes, delegados y cada miembro de la expedición que viajó a Marruecos también recibió premios económicos y terrenos, aunque de menor tamaño.
Todo eso se suma a un aporte de 305 millones de francos CFA (USD 545.000) destinado al Ministerio de Deportes para seguir fortaleciendo la estructura nacional.
El mensaje político es nítido:
el fútbol como plataforma de identidad y unidad nacional.
🎖 Entrenador y cuerpo técnico: de la cancha al máximo rango honorífico
El técnico Pape Thiaw y su equipo de trabajo fueron elevados al rango de Comandantes de la Orden Nacional del León, la máxima distinción que Senegal otorga a figuras excepcionales.
Un reconocimiento que trasciende la cancha y los sitúa al nivel de personalidades influyentes de la cultura, la ciencia y la política.
La emoción no fue solo puertas adentro.
Dakar estalló: miles acompañaron el recorrido del plantel en un bus descapotable con Sadio Mané al frente, envueltos en el verde, rojo y amarillo que ya es parte del paisaje emocional del país.

⚽ Una final con polémica, un héroe inesperado y una copa merecida
El título no llegó sin drama.
En Rabat, Senegal venció 1-0 a Marruecos en el tiempo suplementario, pero la historia pudo haber sido otra:
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Marruecos tuvo un penal en el último minuto del tiempo reglamentario.
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El técnico Thiaw, en un acto de protesta, pidió a su equipo abandonar la cancha.
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Sadio Mané intervino y logró que sus compañeros volvieran.
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Brahim Díaz ejecutó estilo Panenka, pero Edouard Mendy detuvo el disparo.
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En la prórroga, Pape Gueye marcó el gol que cambió la noche, el país y la historia.
Con esta conquista, Senegal levantó su segunda Copa Africana (la primera fue en 2021) y volvió a frenar el sueño marroquí, que no gana el torneo desde 1976.
🚨 La otra cara: sanción a Thiaw y un futuro en suspenso
La Confederación Africana de Fútbol sancionó a Thiaw por incitar el abandono del campo.
El castigo aún no define su alcance definitivo, pero podría complicar su presencia en el próximo Mundial.
Irónicamente, mientras Senegal lo celebra como comandante nacional, la CAF lo mira con lupa.
🇸🇳 Una premiación que habla de poder, fútbol y nación
La decisión del gobierno de entregar dinero y tierras en zonas costeras de alto valor generó impacto en toda África.
En Senegal, la lectura es clara:
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Los Leones de la Teranga ya no son solo un equipo:
son un símbolo político, social y cultural. -
La premiación refleja cuánto vale, para un país entero, un triunfo deportivo que atraviesa fronteras y generaciones.
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Y confirma que, en Senegal, el fútbol no solo mueve emociones: mueve territorio, prestigio y millones.
La Copa se queda en Dakar.
El reconocimiento, también.
Y la historia, definitivamente, acaba de sumar un capítulo inolvidable.
Fuente; Infobae
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