Seremos menos malos que los demás”. La frase, incluso hecha pasacalle en las afueras de la Bombonera, es un lema made in Riquelme. Por lo general, sale a la cancha cuando Boca gana algún título, como contraataque a las críticas o, mejor dicho, a la vara con la que se lo mide con respecto a lo demás. Un rama de ese sello JR adoptó el club ahora, en sus redes sociales: “Nueva crisis en Boca”, publicó el Twitter del club, con la foto de todo el plantel festejando la Supercopa Argentina obtenida ante Patronato. Pues bien, en este contexto, habrá decir, esta vez sin ironías, que otra marca del ciclo de Román como vice fue la conquista de estrellas nacionales.

A eso, claro, habrá que sumarle el cambio de paradigma en los superclásicos. Sí, con Román en el palco, el Xeneize le ganó a River dos veces, perdió una y de los otros cuatro partidos empatados, en dos lo venció por penales, eliminando a su rival de la Copa de Liga y de la Copa Argentina, ambas en 2021. Incluso, en el 2022, logró imponerse en los Súper disputados.
Ese cambio de ruta, Riquelme lo logró con los tres técnicos que eligió para su gestión. Y con cada uno de esos entrenadores, fue campeón dos veces. Es decir, es cierto que fue muy criticado por la elección de Battaglia y de Ibarra, por la falta de experiencia en el puesto, por no recurrir a un DT con jerarquía y chapa para Boca y tomar, en definitiva, lo que tenía más a mano (y lo que era más “manejable” para su forma de gobernar), como que todos, con sus virtudes y sus falencias, le sumaron estrellas al club, que llegó a 74 contando locales e internacionales. Así, le sacó cinco a River, que tiene 69, y 29 a Independiente, el tercero.
En ese marco, también habrá que incluir como mérito de la gestión a los pibes del club que en este tiempo fueron sumando protagonismo. Contra Patronato no sólo fueron titulares Equi Fernández, Varela y Langoni, tres que están súper consolidados. También entró Medina, y varios otros integraron la delegación y vienen sumando títulos y minutos. Es cierto que, hasta ahora, el club no exportó, no vendió a sus joyas, pero sí las potenció y les sacó jugo en lo deportivo.
“Te felicito”, le dijo Román a Benedetto, el goleador estrella, apenas entró al vestuario en Santiago. El abrazo del vice con Pipa fue un buen resumen de esta nueva conquista. Acaso otro sello. El sello Boca JR. que otra vez volvió a festejar y a darle al club un nuevo trono…
Diario Olé
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