Ambos equipos llegan con necesidad de sumar puntos y mejorar su rendimiento en la Liga Profesional, en un encuentro que puede ser determinante para definir el rumbo de sus respectivas temporadas.
El Rojo de Avellaneda llega al partido en un momento de convulsión, luego de la salida abrupta de su presidente, Fabián Doman, quien renunció por divergencias con la Comisión Directiva. Con diez partidos sin ganar en el torneo, con seis empates y cuatro derrotas, el equipo dirigido por el nuevo entrenador Ricardo Zielinski necesita con urgencia una victoria para cambiar su rumbo en la competición. Zielinski, quien asumió el viernes como director técnico, tendrá la difícil tarea de resucitar a un conjunto que está en caída libre y que no ha mostrado respuestas anímicas ni futbolísticas en las últimas semanas.
En la previa del clásico, Zielinski ha realizado cambios en la alineación, con cuatro variantes con respecto al último partido. El esquema táctico también ha sufrido modificaciones, pasando de un 5-2-3 a un 4-4-2. El Ruso tiene aún algunas dudas por despejar, como la elección entre Báez o Laso y Cuero o Cazares en la formación titular.
Por su parte, Racing llega al clásico con cierta estabilidad en comparación con su rival. Aunque el equipo dirigido por Fernando Gago viene de sufrir dos derrotas consecutivas en la Liga Profesional, el club conserva esperanzas de pelear por los primeros puestos en el torneo mientras inicia su participación en la Copa Libertadores. Gago también ha realizado cambios en la formación titular, recuperando a jugadores importantes como Piovi y Rojas, y modificando el sistema táctico a un 4-3-3 que el técnico conoce bien.
El clásico entre Independiente y Racing será el número 233 en la historia de ambos equipos. Hasta el momento, Independiente ha ganado 88 veces, Racing ha ganado 74 y han empatado en 70 ocasiones. Zielinski buscará estirar su racha positiva frente a su ex equipo, ya que desde que dejó Racing ha enfrentado al conjunto de Avellaneda en ocho ocasiones, con cuatro victorias y cuatro empates.
El partido promete ser un verdadero duelo de alto voltaje, con mucha pasión y rivalidad en juego. Ambos equipos necesitan los tres puntos para mejorar su posición en la Liga Profesional y ganar confianza en una temporada que se presenta desafiante. Los 42.069 espectadores que colmarán las tribunas del estadio Libertadores de América – Ricardo Bochini harán de la cancha un verdadero volcán en erupción, en un clásico que promete emociones fuertes y un desenlace impredecible. Los ojos de los aficionados del fútbol argentino estarán puestos en este partido, que puede marcar un punto de inflexión.
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