Finalmente, una vez identificado el autor de la ofensa -que lo es no contra un individuo sino contra la humanidad toda- fue expulsado de la platea y del estadio.
Tras el episodio, Zverev completó, despejando toda duda: “Si yo no hubiera reaccionado, habría sido un fallo de mi parte”. La conclusión del tenista sintetiza el grado de responsabilidad que a todos compromete, en cualquier contexto y ante toda violencia de discurso negacionista.
El video de la expulsión se viralizó rápidamente y el episodio se convirtió en tendencia en las redes sociales.
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