Lionel Messi comenzó el 2026 jugando al fútbol: el video que publicó Antonela Roccuzzo
El capitán del Inter Miami y la Selección se divirtió tras las fiestas junto a su familia
El capitán del Inter Miami y la Selección se divirtió tras las fiestas junto a su familia
Entre los pasillos del paddock de Interlagos pasa casi inadvertido. Camina sin asistentes, sin flashes y sin la estridencia que suele rodear a los ídolos deportivos.
Boca Juniors inicia hoy un año que no admite medias tintas. El regreso a la Copa Libertadores —tras dos temporadas al margen del torneo que define la identidad futbolística del club— no sólo reactiva la ilusión continental:
En River, los regresos nunca pasan desapercibidos. Algunos generan nostalgia, otros expectativa. El de Marcelo Barovero tiene un poco de ambas cosas: el arquero que marcó una época bajo los tres palos vuelve a Núñez, pero esta vez sin guantes, sin número en la espalda y con un rol tan silencioso como determinante.
El 2025 se despide con una foto que ya empieza a resultar familiar para el fútbol argentino. La Selección vuelve a cerrar el año en el podio del Ranking FIFA, ratificando una regularidad que va más allá de los títulos y se sostiene en resultados, competitividad y una identidad consolidada.
La historia duró poco y se cerró sin firma. Miguel Borja no será jugador de Boca y el impacto de lo que hubiera significado un cruce directo desde River quedó rápidamente archivado.
River atraviesa días de trabajo intenso, aunque sin estridencias.
En Boca nadie corre ni promete más de la cuenta. El mercado se transita con cautela, pero con una hoja de ruta clara: el 2026 tendrá a la Copa Libertadores como eje central y cada decisión empieza a ordenarse alrededor de ese objetivo.
Argentina y España disputarán la Finalissima el viernes 27 de marzo en el Estadio de Lusail, Qatar, enfrentando al campeón de la Copa América 2024 con el de la Eurocopa 2024, en un duelo de alto nivel que marcará el regreso de la Albiceleste al escenario donde fue campeona del mundo.
Boca empieza a moverse con la calma habitual de Juan Román Riquelme.